PAZ Y BIEN - PAX ET BONUM

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PROCURADURIA PROVINCIAL DE MISIONES

miércoles 28 de mayo de 2008

CONGRESO MISIONERO EN ARGENTINA





Con mucha alegría les informo sobre el 1er. Congreso Misionero Franciscano en América Latina.


A continuación una copia del blog donde aparece el Documento Final (les recomiendo que lo lean todo, aquí solo aparece el inicio del mismo).

Venidos de todas las entidades OFM de América Latina y de El Caribe, 130 frailes, 29 laicos (as), y 5 Hermanas franciscanas estuvimos reunidos en San Antonio de Arredondo, Córdoba, Argentina en un Congreso Misionero. Es el primero Congreso dedicado a la evangelización y misión promovido por la UCLAF y por la Secretaría General para la Evangelización de la Orden, con el apoyo solidario de Misión Central Franciscana (MZF). Contamos con la presencia y la palabra del Ministro general Fr. José Rodríguez Carballo, OFM.
El Congreso fue un momento fuerte de un camino ya iniciado en las Provincias y en las Conferencias. Celebrando la gracia de nuestros orígenes, nos preguntamos acerca del significado evangelizador y misionero de nuestra presencia en los diversos contextos en los que vivimos. Nos colocamos en sintonía con las Conferencias del CELAM, en especial con la de Aparecida, con el COMLA 8/ CAM 3 que se realizará el próximo mes de agosto del presente año en Quito (Ecuador), con el documento “El Evangelio nos desafía” del Consejo Plenario de la Orden que se celebró en Bahía (Brasil), a los 25 años de su publicación, con el camino que ha seguido la Orden en la celebración de la Gracia de los Orígenes (2008 – 2009).
¡Urgencia y audacia! es lo que hoy requieren de nosotros el carisma fundacional y el momento actual. Enraizados en Francisco de Asís e impulsados por la misión de evangelizar que Jesucristo nos confía, nos sentimos convocados a repensar nuestra presencia, urgidos por los nuevos y provocadores desafíos que nos interpelan de la realidad sociocultural y eclesial. Urge que renovemos nuestra opción vocacional en comunión con la Iglesia que en América Latina nos invita a un nuevo ardor misionero. Esto nos desafía a la conversión, a revisar desde nuestros puestos y desde nuestros modos de ser, a estar atentos a las interpelaciones de Dios. De esta manera, urgencia y audacia son exigidas para recrear y refundar nuestra misión evangelizadora.

La dirección del blog es la siguiente: http://www.documentofinal.blogspot.com/


Fr. Luis Cabrera ofm, Fr. Luis Scozzina ofm y Fr. Nestor Inacio ofm
Iniciando nuestro Congreso

Fr. Luis y yo poniendo nuestra piedra para la "apacheta"

Apacheta = pilares de piedra que se usaban antiguamente
en los pueblos del norte argentino para marcar lugares de descanso,
donde agradecían por el camino recorrido y se pedía por el
camino que faltaba por recorrer.


Fr. Juan; Fr. José Antonio; Fr. Sergio.

La Eucaristía, centro y vida de nuestro Congreso

Fr. José Rodríguez Carballo ofm, Ministro General de nuestra Orden

sábado 17 de mayo de 2008

MISION EN MOZAMBIQUE


El siguiente artículo nos ha sido enviado por Fr. Jesús González ofm, desde Mozambique, África. Agradecemos mucho a Fr. Jesús su colaboración y desde aquí nuestras oraciones por todos lo que allá están sirviendo a Dios y a la Iglesia.


La Evangelización en África

Cuando uno comienza a realizar una tarea, un trabajo, una misión, puede tener la tentación de pensar que es el primero en “plantar la bandera”. Y la mayor parte de las veces no es así. Nuestro pequeño grano de arena es una contribución seguramente valiosa, personal, pero se suma a la de tantos otros que nos antecedieron.
Tener una clara memoria del pasado puede ayudar a situarnos humildemente como un pequeño eslabón de la gran cadena de la historia. Ciertamente cada eslabón es importante, pero siempre considerado en relación a la totalidad.
Esta reflexión nace a raíz de escuchar las narraciones de hermanos misioneros que en sus relatos transmiten vida vivida con intensidad. En África muchos misioneros han dejado su vida, ya sea en el día a día, ya en heroica entrega, muchas veces terminada en el martirio. En efecto, la tierra bendita de África está sembrada de tumbas de valientes heraldos del Evangelio. Por eso que es bueno tener una mirada de largo alcance para ser justos en la historia.
La historia de la evangelización en tierra africana se remonta a la época del nacimiento mismo de la Iglesia. África está presente en el Nuevo Testamento a través de la huida a Egipto, del Cirineo que ayudó a Jesús en el camino del Calvario, del Etíope bautizado por Felipe, y también de los Africanos presentes en Jerusalén el día de Pentecostés.
La difusión del Evangelio en este continente tuvo fases diversas. La primera fase evangelizadora estuvo presente en Egipto y en África del Norte. Una segunda fase evangelizadora, relativa a las regiones del continente situadas al sur del Sahara, tuvo lugar en los siglos XV y XVI. Una tercera, caracterizada por un esfuerzo misionero extraordinario, se inició en el siglo XIX.
Pablo VI, en un mensaje a los obispos y a todos los pueblos de África, evocó con memorables palabras el glorioso esplendor del pasado cristiano de África. Así caracterizó lo que podríamos llamar la Primera ola evangelizadora:
“Pensamos en las Iglesias cristianas de África, cuyo origen se remonta a los tiempos apostólicos y está ligado, según la tradición, al nombre y predicación del evangelista Marcos. Pensamos en la pléyade innumerable de santos, mártires, confesores y vírgenes que pertenecen a ellas. En realidad, desde el siglo II al siglo IV la vida cristiana en las regiones septentrionales de África fue intensísima e iba en vanguardia tanto en el estudio teológico como en la expresión literaria. Nos vienen a la memoria los nombres de los grandes doctores y escritores, como Orígenes, san Atanasio, san Cirilo, lumbreras de la escuela alejandrina, y en la otra parte de la costa mediterránea africana, Tertuliano, san Cipriano, y sobre todo san Agustín, una de las luces más brillantes de la cristiandad. Recordemos a los grandes santos del desierto, Pablo, Antonio, Pacomio, primeros fundadores del monaquismo, difundido después, siguiendo su ejemplo, en Oriente y Occidente”.
Durante estos primeros siglos de la Iglesia en África, no faltaron grandes mujeres que dieron también testimonio de Cristo. Entre ellas se debe mencionar particularmente a las santas Felicidad y Perpetua, a santa Mónica, madre de Agustín, y a santa Tecla.
Esta vida de la Iglesia en África del Norte ha perdido ya su esplendor; pero aún hoy cristianos, sobre todo en Egipto y en Etiopía, saben que sus Iglesias remontan a los tiempos apostólicos.
La segunda ola evangelizadora se da en los siglos XV y XVI. La exploración de la costa africana por parte de los portugueses fue acompañada pronto por la evangelización de las regiones de África situadas al sur del Sahara. Este esfuerzo afectaba, entre otras zonas, a las regiones del actual Benín, Santo Tomé, Angola, Mozambique y Madagascar.
En aquella época, exactamente en el año 1622, el Papa Gregorio XV erigió con carácter estable la Congregación De Propaganda Fide con el fin de organizar y desarrollar mejor las misiones.
Es una época muy difícil de evaluar, porque colonización y evangelización estuvieron juntos. Por diversas dificultades, la segunda fase de la evangelización de África se concluyó en el siglo XVIII con la extinción de casi todas las misiones en las regiones al sur del Sahara.
La tercera ola de evangelización sistemática de África comenzó en el siglo XIX, período caracterizado por un esfuerzo extraordinario, llevado a cabo por los grandes apóstoles y animadores de las misiones africanas.
Ante el formidable crecimiento de la Iglesia en África durante los últimos cien años, ante los frutos de santidad alcanzados, hay una sola explicación posible: todo eso es don de Dios, ya que ningún esfuerzo humano habría podido realizar una obra semejante.
Y yo me siento inmensamente feliz de formar parte de esta larga cadena, como un pequeño eslaboncito que desea compartir su experiencia de fe en estas tierras. Tengo algo para dar, pero, sobre todo, mucho para recibir. Como dije alguna vez: “No sé si África necesita de mi, pero si sé que yo necesito de África”.
Fraternalmente:
Fr. Jesús González, ofm.
Misionero en Mozambique, África.