PAZ Y BIEN - PAX ET BONUM

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PROCURADURIA PROVINCIAL DE MISIONES

sábado 17 de mayo de 2008

MISION EN MOZAMBIQUE


El siguiente artículo nos ha sido enviado por Fr. Jesús González ofm, desde Mozambique, África. Agradecemos mucho a Fr. Jesús su colaboración y desde aquí nuestras oraciones por todos lo que allá están sirviendo a Dios y a la Iglesia.


La Evangelización en África

Cuando uno comienza a realizar una tarea, un trabajo, una misión, puede tener la tentación de pensar que es el primero en “plantar la bandera”. Y la mayor parte de las veces no es así. Nuestro pequeño grano de arena es una contribución seguramente valiosa, personal, pero se suma a la de tantos otros que nos antecedieron.
Tener una clara memoria del pasado puede ayudar a situarnos humildemente como un pequeño eslabón de la gran cadena de la historia. Ciertamente cada eslabón es importante, pero siempre considerado en relación a la totalidad.
Esta reflexión nace a raíz de escuchar las narraciones de hermanos misioneros que en sus relatos transmiten vida vivida con intensidad. En África muchos misioneros han dejado su vida, ya sea en el día a día, ya en heroica entrega, muchas veces terminada en el martirio. En efecto, la tierra bendita de África está sembrada de tumbas de valientes heraldos del Evangelio. Por eso que es bueno tener una mirada de largo alcance para ser justos en la historia.
La historia de la evangelización en tierra africana se remonta a la época del nacimiento mismo de la Iglesia. África está presente en el Nuevo Testamento a través de la huida a Egipto, del Cirineo que ayudó a Jesús en el camino del Calvario, del Etíope bautizado por Felipe, y también de los Africanos presentes en Jerusalén el día de Pentecostés.
La difusión del Evangelio en este continente tuvo fases diversas. La primera fase evangelizadora estuvo presente en Egipto y en África del Norte. Una segunda fase evangelizadora, relativa a las regiones del continente situadas al sur del Sahara, tuvo lugar en los siglos XV y XVI. Una tercera, caracterizada por un esfuerzo misionero extraordinario, se inició en el siglo XIX.
Pablo VI, en un mensaje a los obispos y a todos los pueblos de África, evocó con memorables palabras el glorioso esplendor del pasado cristiano de África. Así caracterizó lo que podríamos llamar la Primera ola evangelizadora:
“Pensamos en las Iglesias cristianas de África, cuyo origen se remonta a los tiempos apostólicos y está ligado, según la tradición, al nombre y predicación del evangelista Marcos. Pensamos en la pléyade innumerable de santos, mártires, confesores y vírgenes que pertenecen a ellas. En realidad, desde el siglo II al siglo IV la vida cristiana en las regiones septentrionales de África fue intensísima e iba en vanguardia tanto en el estudio teológico como en la expresión literaria. Nos vienen a la memoria los nombres de los grandes doctores y escritores, como Orígenes, san Atanasio, san Cirilo, lumbreras de la escuela alejandrina, y en la otra parte de la costa mediterránea africana, Tertuliano, san Cipriano, y sobre todo san Agustín, una de las luces más brillantes de la cristiandad. Recordemos a los grandes santos del desierto, Pablo, Antonio, Pacomio, primeros fundadores del monaquismo, difundido después, siguiendo su ejemplo, en Oriente y Occidente”.
Durante estos primeros siglos de la Iglesia en África, no faltaron grandes mujeres que dieron también testimonio de Cristo. Entre ellas se debe mencionar particularmente a las santas Felicidad y Perpetua, a santa Mónica, madre de Agustín, y a santa Tecla.
Esta vida de la Iglesia en África del Norte ha perdido ya su esplendor; pero aún hoy cristianos, sobre todo en Egipto y en Etiopía, saben que sus Iglesias remontan a los tiempos apostólicos.
La segunda ola evangelizadora se da en los siglos XV y XVI. La exploración de la costa africana por parte de los portugueses fue acompañada pronto por la evangelización de las regiones de África situadas al sur del Sahara. Este esfuerzo afectaba, entre otras zonas, a las regiones del actual Benín, Santo Tomé, Angola, Mozambique y Madagascar.
En aquella época, exactamente en el año 1622, el Papa Gregorio XV erigió con carácter estable la Congregación De Propaganda Fide con el fin de organizar y desarrollar mejor las misiones.
Es una época muy difícil de evaluar, porque colonización y evangelización estuvieron juntos. Por diversas dificultades, la segunda fase de la evangelización de África se concluyó en el siglo XVIII con la extinción de casi todas las misiones en las regiones al sur del Sahara.
La tercera ola de evangelización sistemática de África comenzó en el siglo XIX, período caracterizado por un esfuerzo extraordinario, llevado a cabo por los grandes apóstoles y animadores de las misiones africanas.
Ante el formidable crecimiento de la Iglesia en África durante los últimos cien años, ante los frutos de santidad alcanzados, hay una sola explicación posible: todo eso es don de Dios, ya que ningún esfuerzo humano habría podido realizar una obra semejante.
Y yo me siento inmensamente feliz de formar parte de esta larga cadena, como un pequeño eslaboncito que desea compartir su experiencia de fe en estas tierras. Tengo algo para dar, pero, sobre todo, mucho para recibir. Como dije alguna vez: “No sé si África necesita de mi, pero si sé que yo necesito de África”.
Fraternalmente:
Fr. Jesús González, ofm.
Misionero en Mozambique, África.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que la misiòn que tienen en Mozambique está muy necesitada de nuestro apoyo, bueno será comenzar con que hagamos oración. Ojalá que Fr. Jesús nos envíe más sobre su misión.

Moisés Guido (S.L.P.)

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog, interesante; a mí también me gustaría que Fr. Jesús mande más sobre su experiencia en Africa. Gracias.
Mónica Martínez, desde Tijuana.